9 claves para relajar a tu bebé

Te deseaba antes de tu concepción. Te quería antes de que nacieras. Habría dado la vida por ti cuando no llevabas siquiera una hora entre nosotros”. M. Hawkins.

Calma

Los bebés responden por “contagio” a las emociones. Si estamos nerviosos o estresados ellos reaccionarán de la misma manera. Así que la primera clave es relajarte tú para poder transmitir al bebé tranquilidad, confianza y seguridad. Asume que los bebés lloran porque es su manera de transmitirte cómo se sienten y de decirte que te necesitan. Intenta descansar cuando tu bebé lo haga, y si las demás tareas se quedan sin hacer, no te preocupes, esto en los primeros meses es  normal. Concédete tiempo para ir conociéndoos mutuamente.​

Las rutinas

Establece secuencias fijas para las actividades cotidianas, todos los días en el mismo orden. Poder anticipar lo que va a “venir después”, permite al niño ir adquiriendo un esquema interno que convierte su mundo en un lugar predecible y, por lo tanto, seguro. La alimentación, el sueño y la higiene son los primeros hábitos que tienen que aprender.

La voz

El ser humano nace con una tendencia preferente hacia la voz humana, y si es cálida y tranquila, les producirá un efecto similar. Decirles que le quieres, contarles un cuento aunque no lo entiendan todavía, hablarles mirándoles a la cara, emitir sonidos en secuencias repetitivas del tipo “sh-sh-sh-sh”, “ea-ea-ea”…suelen ser muy eficaces.

Los masajes
Los masajes ayudan a regular y reforzar las funciones respiratorias, circulatorias y gastrointestinales del pequeño. Con determinados movimientos puedes ayudar a tu bebé a aliviar los dolorosos cólicos que les hace estar tan inquietos. Además, son una manera de comunicarse de forma afectiva con el niño y proporcionarle relajación muscular. Utiliza aceites apropiados y aprende técnicas de masaje específicos para bebés.

La música

Una forma de relajación muy eficaz es la música. Desde las nanas tradicionales hasta la música clásica. Puedes cantarle canciones o poner música de fondo, suave y tranquila.

La luz
Disponer de una iluminación suave en la habitación del bebé resulta eficaz para crear un lugar de descanso. Para que aprendan a diferenciar el ciclo día-noche, podemos dejarles a oscuras por la noche, evitando en este periodo los juguetes, móviles y ruidos bruscos y excitantes.

Caricias

Las caricias se vinculan con estados emocionales armoniosos, con una mejora general del sistema inmunológico y con el desarrollo de la motricidad y la conciencia corporal.

Las caricias en la cara, recorriendo suavemente con nuestros dedos las cejas del bebé, rodeando sus ojos, su nariz… le produce una sensación placentera que les calma.

La temperatura

El calorcito les procura sensación de bienestar y, por excelencia, el calor humano. Estrecharles en nuestros brazos, cogerles la mano con firmeza, envolverles en una mantita bien ajustada, ponerles nuestras manos en las orejas y dejarlas ahí  un rato, un baño templado…

Pero ojo, un exceso de calor también les puede intranquilizar ya sea porque les hemos abrigado demasiado, porque la calefacción está muy fuerte, etc. En estas situaciones un poco de aire fresco, liberarles de algo de ropa o un paseo por el parque aunque haya oscurecido, pueden ser la mejor solución.

El movimiento

Los movimientos rítmicos y suaves también suelen tener un efecto tranquilizador. En los primeros meses de vida, mecerlos, un paseo en brazos o en coche, cambiarles de postura, bailar suavemente con ellos… producen ese efecto de calma que buscamos.

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