Cuando la Ansiedad se convierte en patológica. Intervención

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

La ansiedad es la reacción emocional de alerta ante una incertidumbre o amenaza.

Se trata de una respuesta completamente normal que experimenta todo el mundo (al entrevistarnos para un trabajo, antes de un examen, etc.) y que nos prepara para actuar, nos activa, nos proporciona una motivación adicional para escapar del peligro o poner mayor energía para completar la tarea.

Su función es protegernos de dicha amenaza, haciendo que evitemos la situación, salgamos corriendo, nos enfrentemos a ella o luchemos.

Así pues, por una parte, los síntomas relacionados con la ansiedad tienen una función adaptativa por lo que han permanecido en el ser humano a través de su desarrollo evolutivo. Pero, por otra parte, dado que vivimos en una ambiente muy diferente al de nuestros antepasados prehistóricos, es posible que los síntomas que entonces eran adaptativos no lo sean tanto en la actualidad. Algunos autores afirman que la evolución ha favorecido los genes de la ansiedad, puesto que en una situación ambigua puede haber más probabilidades de sobrevivir si te asustas y retrocedes aunque no haya motivo, que si no te asustas ni retrocedes cuando sí tienes motivo.

En cualquier caso, el problema surge cuando la ansiedad es tan desproporcionada, frecuente, intensa y duradera que deja de ser adaptativa y se convierte en patológica. Sería como quedarnos atrapados en ella.

Criterios de diferenciación Ansiedad Patológica Ansiedad Normal
Intensidad Muy alta y desproporcionada a la situación Relativamente baja y adecuada a la situación
Duración Larga duración, recurrente incluso en ausencia de factores desencadenantes. Generalmente de corta duración
Frecuencia Permanente Esporádica
Cualidad de la experiencia Desagradable, perturbadora, incapacitante, sensación de no control. Algo desagradable, pero no incapacitante.
Interferencia en el funcionamiento diario A medio plazo, interfiere en el funcionamiento diario y en la conducta Generalmente no afecta al funcionamiento diario.

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA ANSIEDAD?

La ansiedad se manifiesta a través de tres sistemas de respuesta: fisiológico, conductual y mental.

1. A nivel Fisiológico

Se presentan síntomas como taquicardia, elevación de la presión sanguínea, mareo, disnea, tensión muscular generalizada o localizada en algunas partes del cuerpo (estómago, cuello, espalda…), escalofríos, dolor, trastornos intestinales, sudoración, temblores, nauseas, vómitos, dolor de cabeza, visión borrosa, etc.

2. A nivel Conductual

a) Conductas de evitación o escape de la situación temida: evitar enfrentarse a las situaciones temidas, o bien una vez que se encuentra con la situación, se escapa de ella.

b) En el caso de mantenerse en la situación temida, aparecen alteraciones diversas en la conducta, tales como inmovilidad, temblor, tartamudez, mutismo, verborrea, agitación psicomotriz, etc.

3. A nivel Mental (sentimientos/pensamientos)

Pueden aparecer sentimientos de miedo, tensión, tristeza, culpabilidad, inquietud, impaciencia, irascibilidad, irritabilidad, incapacidad, descontrol o aprensión y pensamientos irracionales y recurrentes (rumiaciones) de inutilidad, derrotismo, inadecuación, humillación, incapacidad para enfrentarse a la situación y superarla.

Algunas de los errores o distorsiones cognitivas más frecuentes son:

Catastrofismo: cuando una persona espera los peores resultados posibles en una situación sin que haya suficientes razones para ello. Ejemplo: madre que piensa que sus hijos han tenido un accidente terrible porque llevan cinco minutos de retraso.

Sobregeneralización: consiste en extraer una regla general a partir de un único incidente o de hechos aislados. Ejemplo: Un hombre que ha tenido una mala experiencia con una novia y piensa: “todos las mujeres son iguales”.

Personalización: verse a sí mismo como la causa de algunos sucesos externos desafortunados o desagradables, de los que el sujeto no es responsable, p.ej. Un ponente que cree que un miembro del público tose porque su charla es aburrida.

Minimización. Consiste en subestimar la importancia de los logros o capacidades propias y/o las imperfecciones de los otros. Ejemplos: Persona que tras lograr controlar ciertos gestos extraños durante la charla, piensa que no tiene mérito ya que normalmente la gente no hace esas cosas o persona que cuando le alaban algo piensa que lo hacen sólo por cumplir.

Abstracción Selectiva: poner toda la atención en un detalle,  ignorando otros hechos más relevantes de la situación. Ejemplo: Persona que interpreta su actuación al hablar en público como fatal porque sólo se da cuenta de sus errores y pasa por alto progresos reales.

Inferencia arbitraria. Consiste en extraer una conclusión cuando se carece de datos o cuando estos son realmente contrarios a la conclusión. Ejemplo: Una persona que piensa que haber tenido un hijo deficiente es un castigo por su mal comportamiento. Se han distinguido dos tipos frecuentes: a) Lectura de la mente: dar por supuesto lo que el otro está pensando o lo que significa su comportamiento p.ej. “mi pareja habla poco hoy, está enfadada conmigo”. b) Error del adivino: estar convencido de que las cosas que se anticipan son ciertas, aunque no hay base para ello p.ej., agorafóbico que piensa que se volverá loco durante un ataque de pánico.

Razonamiento dicotómico. Consiste en evaluar una situación sin matices, bueno o malo, correcto o equivocado, blanco o negro. Ejemplo: Persona que piensa que ser criticado es totalmente negativo.

Razonamiento emocional: considerar las emociones o sensaciones como prueba de que algo es verdad o va a suceder: “me siento inútil, por lo tanto soy un inútil” o “me siento culpable, por tanto he hecho algo malo”;

Imperativos categóricos. Consiste en pensar que uno mismo, los otros o las cosas deben o no deben actuar o ser de cierta manera; se establecen así normas absolutas y se cierra la posibilidad a otras opciones. Se sobrestima lo malo que es no cumplir los imperativos. Cuando uno mismo no satisface los imperativos, se genera vergüenza y culpa; cuando no los satisfacen los demás, frustración, ira y resentimiento.

TRATAMIENTO DE LA ANSIEDAD

La cuestión que nos tiene que quedar clara es que la ansiedad no debe ser suprimida ya que es una reacción natural que nos motiva y nos mueve a la acción. Se trata de manejar o gestionar adecuadamente esa ansiedad y no de vivir sin ansiedad.

El tratamiento de la ansiedad se realiza a través de la terapia psicológica. Los medicamentos (ansiolíticos, tranquilizantes) pueden ayudarnos temporalmente cuando los síntomas son demasiado desagradables o incapacitantes, pero no van a resolver el problema puesto que son tratamientos sintomáticos, del mismo modo que un analgésico puede aliviar un dolor de muelas pero no resuelve la caries.

Los pasos básicos de la intervención serían:

  1. Crear una buena relación terapéutica con el paciente favoreciendo un clima de colaboración y trabajo en equipo. Promoviendo que el paciente comprenda su problema y la mejor manera de superarlo.
  2. Evaluar qué tipo de trastorno de ansiedad padece la persona ya que existen diversos trastornos de ansiedad, y otros en los que la ansiedad juega un papel importante. Algunos de los trastornos de ansiedad son: crisis de angustia (panic attack), agorafobia, trastorno de angustia con o sin agorafobia, trastorno obsesivo compulsivo, fobia específica, trastorno por estrés postraumático, estrés agudo, trastorno de ansiedad generalizada, etc.
  3. Fijar unos objetivos a lograr con el tratamiento de acuerdo con el paciente.
  4. Diseñar un tratamiento ajustado a las necesidades y características del paciente y aplicar las técnicas de intervención más adecuadas para su problema. Las técnicas de afrontamiento de la ansiedad más ampliamente utilizadas son: Ejercicios respiratorios: respiración diafragmática, Relajación muscular progresiva de Jacobson, Entrenamiento autógeno de Schultz, Visualizaciones, Reestructuración cognitiva, Autoinstrucciones, Detención del pensamiento, Técnicas distractoras, Aprender habilidades sociales, emocionales, de resolución de problemas, de toma de decisiones, asertividad, etc. Inoculación del estrés, Organización del tiempo y de las actividades cotidianas, Ejercicio físico, Alimentación adecuada, Pautas higiénicas del sueño, Meditación, mindfullnes.
  5. Por último se diseña un programa de seguimiento para prevenir recaídas y mantener los logros.

 

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