Musicoterapia. Ejercicios para reducir el dolor y la ansiedad

La musicoterapia tiene como fin promover o restablecer la salud de las personas, satisfaciendo sus necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas y promoviendo cambios significativos en ellas.

A nivel físico ayuda a mantener la movilidad de las articulaciones y aumenta la fuerza del músculo. También promueve la relajación, reduce la agitación y disminuye los niveles de ansiedad.

Desde el punto de vista psicológico refuerza la identidad y la autoestima, alivia la ansiedad y la depresión, desvía la atención del dolor y de los estímulos que provocan el estrés. Ayuda al recuerdo de momentos significativos del pasado, provee un lenguaje no verbal para expresar los sentimientos y evocar emociones. Ayuda al aprendizaje, mejora la orientación en la realidad, aumenta la capacidad de atención y concentración, mantiene o mejora las habilidades verbales y de comunicación.

Desde el punto de vista social es un medio aceptable de expresar inquietudes, disminuir las diferencias culturales y el aislamiento, dar sentido de comunidad cultural, ayudar en la participación grupal y servir como entretenimiento y diversión.

Finalmente, la musicoterapia facilita espacios de reflexión sobre temas espirituales y trascendentales, tales como proporcionar los medios para expresar sentimientos de confianza y serenidad, facilita la expresión de las dudas, las angustias, el miedo al castigo y los interrogantes sobre el sentido existencial.

En las últimas décadas se ha utilizado la musicoterapia en el tratamiento de diversas enfermedades y trastornos (como terapia complementaria) tales como esquizofrenia, amnesia, demencia, Alzheimer, Parkinson, depresión, problemas conductuales, trastornos del habla o cancer.

En el caso de pacientes con cáncer, se recurre a este tipo de terapias para reducir la tensión muscular, la sensación de dolor, la ansiedad y el estrés que padecen, así como para ayudar a los pacientes a afrontar psicológica y físicamente la enfermedad y a mejorar la comunicación con la familia y amigos. De hecho, una nueva revisión del Instituto Cochrane, muestra cómo las sesiones de música en estos pacientes puede reducir su ansiedad y mejorar su estado de ánimo, reducir el dolor y, en definitiva, aumentar su calidad de vida. Así mismo, Joke Bradt del Department of Creative Arts Therapies en la Universidad de Drexel (Philadelphia, EE.UU.) afirma que “La evidencia sugiere que las intervenciones musicales pueden ser útiles como tratamiento complementario en las personas con cáncer”.

Hay dos tipos principales de tratamientos con música: musicoterapia y medicina con música.

  • La musicoterapia la brinda un especialista (musicoterapeuta). La música que se usa puede ser en vivo o grabada. La terapia puede incluir improvisación musical, componer música, escribir canciones y cantar, y relajarse con la música. El musicoterapeuta basa el tratamiento en sus necesidades, como controlar del dolor, disminuir la ansiedad o aprender nuevas habilidades para hacer frente a situaciones difíciles.
  • La medicina con música consiste en escuchar música (habitualmente música grabada) para desviar la atención del dolor. La medicina con música la guía un profesional médico sin capacitación especial en musicoterapia.

Hoy quiero proponeros este ejercicio diseñado para controlar el dolor y reducir la ansiedad: “Escuchar música grabada de forma activa”.

Vas a necesitar lo siguiente:

    • Un reproductor de música: tocadiscos, MP3, de CD, iPod…
    • Puedes utilizar auriculares, con ellos se consigue enfocar mejor la atención y, además, evita molestar a otras personas.
    • Una grabación de música que te guste. Tu música favorita es la que más puede ayudarte. La mayoría de la gente prefiere música rápida y animada, pero algunos eligen música relajante. A otros les gustan grabaciones de comedias,  programas de radio antiguos, cuentos…
    • La música es más útil si comienzas a escucharla ante los primeros indicios de molestia que durante o después de ésta.

Pasos:

  1. Marca el ritmo de la música, por ejemplo, con un dedo o moviendo la cabeza. Eso te ayudará a concentrarte en la música y no en sus molestias.
  2. Mantén los ojos abiertos y fija la mirada en un punto o un objeto. Si deseas cerrar los ojos, imagínate algo relacionado con la música.
  3. Escucha la música con un volumen agradable. Si aumenta la molestia, prueba aumentar el volumen y, luego, bajarlo cuando ésta disminuya.
  4. Si la música no te ayuda lo suficiente, intenta lo siguiente:
    • Masajea tu cuerpo al ritmo de la música.
    • Prueba con otro tipo de música.
    • Marca el ritmo de la música en más de una forma; por ejemplo, con la mano y el pie al mismo tiempo.
    • Si estás muy cansado, puedes dedicarte solo a escuchar la música, sin marcar el ritmo ni fijar su mirada en un punto.

 

Si quieres consultar otros métodos alternativos y complementarios para el tratamiento del dolor en pacientes con cáncer puedes consultar la web del Instituto Nacional del Cancer de Estados Unidos: http://www.cancer.gov/espanol/pdq/cuidados-medicos-apoyo/dolor/Patient/page5

 

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2 Respuestas a “Musicoterapia. Ejercicios para reducir el dolor y la ansiedad

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