Analectas y legado de Confucio

Confucio (551 a. C. – 479 a.C.), filósofo chino nacido en el antiguo estado de Lu, en el seno de una familia de terratenientes nobles y adinerados. Aunque su padre muere cuando tenía tres años y la familia se arruina, Confucio recibe una educación esmerada. A lo largo de su vida alternó periodos en los que ejerció como maestro con otros en los que trabajó como funcionario.

confucioConfucio lamentaba el desorden y continuas luchas de aquellos tiempos, así como la ausencia de modelos morales que recondujeran tal situación. Así mismo, era escéptico  en lo concerniente a la religión, por ello, llegó a la conclusión de que el único remedio era recuperar y difundir entre la población los principios y preceptos de los sabios de la antigüedad, razón por la que transmitía a sus estudiantes los clásicos de la literatura china y la música tradicional.

Viajaba solo, instruyendo a un grupo de discípulos que se reunían en torno a él por su fama de hombre de saber y carácter. Nace así lo que después se conocería como confucionismo o confucianismo.

A pesar de su talante netamente conservador, el pensamiento de Confucio tenía un componente innovador en el sentido de que abogaba por un gobierno ético y bienhechor; proclamaba que la nobleza no procedía del nacimiento sino de la superioridad moral, dejando así abierta la puerta a la rebeldía contra los gobernantes inmorales.

Quizá por ello sus ideas no fueron aceptadas por los dirigentes de la época, es sólo a partir de la Dinastía Han, cuando diversos emperadores se inspiraron en su obra para organizar la sociedad china. Esta doctrina moderada y anclada en la mentalidad tradicional ha marcado la ética dominante en China al menos hasta comienzos del siglo XX y su influencia sigue siendo perceptible hasta nuestros días, y no solo en China ya que su influencia se propagó también a Japón, Corea y Vietnam.

En el texto “Analectas”, (una colección de discursos y conversaciones con sus discípulos), vemos que basaba toda su filosofía en la virtud moral de la humanidad que a su vez está fundamentada en la benevolencia, la magnanimidad, la sinceridad, el respeto y el fervor. Estos valores son imprescindibles en la conducta privada, en las relaciones humanas y en el buen gobierno del Estado. Además observa otras virtudes como la caridad, la justicia, el respeto a la jerarquía, el cuidado de la tradición, el estudio y la meditación, la tolerancia, el cumplimiento del deber, el amor al prójimo y el respeto a los mayores y antepasados.

También, se atribuyen a Confucio los “Cinco Clásicos, que aparecieron con posterioridad a la muerte del maestro.

A continuación os presento una selección de su legado:

  • ¿Hay un precepto que pueda guiar la acción de toda una vida? Amar.
  • A donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón.
  • Aquél que procura asegurar el bienestar ajeno, ya tiene asegurado el propio.
  • Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.
  • El caballero se culpa a sí mismo, mientras que el hombre ordinario culpa a los demás.
  • El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.
  • El hombre que mueve montañas empieza apartando piedrecitas.
  • Señal es de hombre superior el no aceptar una ociosidad perniciosa.
  • No importa si se avanza poco; lo importante es no detenerse.
  • El mayor error es sucumbir al abatimiento; todos los demás errores pueden repararse, éste no.
  • Nuestra mayor gloria no esta en no caer jamás sino en levantarse cada vez que caemos.
  • Tened siempre presente la debilidad humana: es de vuestra naturaleza caer y cometer faltas.
  • El hombre sabio busca lo que desea en su interior; el no sabio, lo busca en los demás.
  • El hombre superior es cortés, pero no rastrero; el hombre vulgar es rastrero, pero no cortés.
  • El hombre superior es digno, pero no orgulloso; el hombre inferior, orgulloso, pero no digno.
  • El hombre superior odia a los que publican las faltas de otros, a los de baja condición que calumnian a sus superiores, a aquellos cuyo valor no se acompaña de dominio propio, a los que son audaces pero de mente estrecha.
  • El hombre más noble exalta las buenas cualidades en otros y no resalta el mal. El hombre inferior hace lo contrario.
  • Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.
  • La conciencia es la luz de la inteligencia para distinguir el bien del mal.
  • La ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna y sin estrellas.
  • La música produce una especie de placer sin el que la naturaleza humana no puede pasar.
  • La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural.
  • La persona correcta tiene vergüenza de decir más de lo que hace.
  • La virtud no habita en la soledad, debe tener vecinos.
  • Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.
  • Hay tres caminos que llevan a la sabiduría: la imitación, el más sencillo; la reflexión, el más noble; y la experiencia, el más amargo.
  • Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él.
  • Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
  • Cuando estamos frente a personas dignas, debemos intentar imitarlas. Cuando estamos frente a personas indignas, debemos mirarnos a nosotros mismos.
  • Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
  • El silencio es un amigo que jamás traiciona.
  • El hombre superior es modesto en el hablar, pero abundante en el obrar.
  • El verdadero caballero es el que solo predica lo que practica.
  • El hombre superior vive en paz con todos los hombres.
  • Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.
  • El que nada se perdona a sí mismo, merece que se lo perdonemos todo.
  • El que no sabe lo que es la vida, ¿cómo sabrá lo que es la muerte?.
  • El que por la mañana ha conseguido conocer la verdad, ya puede morir al anochecer.
  • El que sepa dominarse a sí mismo, sabrá dominar a sus semejantes.
  • El sabio sabe que ignora.
  • El tipo más elevado de hombre tiene una mente amplia, simpatía y es libre de prejuicios. El tipo inferior es partidista, antipático y carece de una mente amplia.
  • El hombre superior tiene tres grandes virtudes: es benévolo y libre de ansiedades; es sabio y libre de engaños; y valiente y libre de temor.
  • El hombre superior se cultiva a sí mismo para ganarse el respeto propio. No contento con esto se perfecciona para hacer felices a otros. Y si aún no está contento continúa perfeccionándose para conferir paz y prosperidad al mundo.
  • El hombre superior no estima a una persona por lo que dice, ni desprecia lo dicho a causa de la persona que lo dijo.
  • Debes tener caridad para todos los hombres, pero asociate solo con los virtuosos.
  • Amar y reconocer los defectos de aquellos que se ama; odiar y reconocer las cualidades de aquellos que se odia, son dos cosas bastante raras bajo el cielo.
  • Los beatos son los ladrones de la virtud.
  • El que domina su cólera domina a su peor enemigo.
  • El hombre superior es tranquilo y sereno, el inferior está constantemente agitado y turbado.
  • Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas.
  • No contestes a una palabra airada replicando con otra de igual tenor. Es la segunda, la tuya, la que seguramente os llevará a la riña.
  • Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
  • No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.
  • Que se nos haga un agravio no significa nada, a menos que insistamos en recordarlo.
  • Pensar dos veces ya es bastante.
  • Por mirar la pequeñez de un gusano podemos perder la grandeza de un eclipse.
  • Una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque ésta sea un simple murmullo.
  • No te quejes de la nieve en el techo del vecino, cuando también cubre el umbral de tu casa.
  • No todos los hombres pueden ser grandes, pero pueden ser buenos.
  • Nunca des una espada a alguien que no es capaz de sonreír y bailar.
  • Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz.
  • Ver una injusticia y no hacer nada es no tener valor.
  • Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.
  • Donde hay educación no hay distinción de clases.
  • No es necesario participar forzosamente en el gobierno. Limítate a cultivar la piedad filial y sé bondadoso con tus hermanos y ya estarás contribuyendo a la organización política.
  • Donde hay satisfacción no hay revoluciones.
  • El buen líder sabe lo que es verdad; el mal líder sabe lo que se vende mejor.
  • El camino de la verdad es ancho y fácil de hallar. El único inconveniente estriba en que los hombres no lo buscan.
  • El gobernante sabio, es liberal sin ser pródigo, hace trabajar al pueblo. Quiere y no es ávido, es grande sin ser soberbio, es digno sin ser adusto.
  • Un pueblo gobernado despóticamente y en el que se mantiene el orden por medio de castigos, puede evitar la infracción de la ley, pero perderá su sentido moral.
  • Quien gobierna a un pueblo dando buen ejemplo se parece a la estrella polar que permanece inmutable mientras los astros dan vueltas a su alrededor.
  • Saber lo que es justo y no hacerlo es la peor de las cobardias.
  • Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.
  • El hombre noble se aplica al conocimiento de su deber, el hombre inferior piensa solamente en hacer dinero.
  • El hombre noble a todo se acomoda, aunque no sea obsequioso; el hombre inferior es obsequioso pero no se acomoda a los demás.
  • En un país bien gobernado, la pobreza es algo que avergüenza. En un país mal gobernado, la riqueza es algo que avergüenza.
  • Hoy no interesa progresar, sino tener éxito. No espero encontrar al hombre perfecto. Me contentaría con hallar a un hombre de principios. Pero es difícil tener principios en estos tiempos en que la nada pretende ser algo y lo vacío pretende estar lleno.
  • Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender es peligroso.
  • Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo.
  • Leer sin meditar es una ocupación inútil.
  • Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí
  • Los jóvenes y los criados son los más difíciles de manejar. Si los tratáis con familiaridad, se tornan irrespetuosos; si los ponéis a distancia, se resienten.
  • Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
  • ¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.
  • Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
  • No estéis pesarosos de que nadie os conozca; trabajad para haceros dignos de ser conocidos.
  • No hagas a otros aquello que no te gustaría que te hicieran a ti, ni te hagas a ti lo que no le harías a los demás.
  • No hay cosa más fría que un consejo cuya aplicación sea imposible.
  • No hay error en admitir que tú solo no puedes mejorar tu condición en el mundo; para crecer, necesitas aliados con los que crecer juntos.
  • No he visto todavía a nadie que ame tanto la virtud como se ama la belleza física.
  • Cuando lo íntimo sobrepasa a lo ornamental, tenemos rusticidad, ordinariez; cuando lo ornamental sobrepasa a lo íntimo, tenemos elegancia superficial. Solamente de la unión de los dos elementos, se forma el hombre elevado.
  • Nunca hagas apuestas. Si sabes que has de ganar al otro, eres un tramposo…Y si no lo sabes, eres un tonto.
  • Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.
  • Se puede quitar a un general su ejército, pero no a un hombre su voluntad.
  • Si estuvieran planeando el futuro por un año, planten una semilla; para diez años, planten un árbol, más si planearan para cien años, eduquen a los niños.
  • Si la naturaleza prevalece sobre la cultura, se tiene a un salvaje; si es la cultura la que prevalece, a un pedante. Sólo del equilibrio nace el caballero.
  • Si sirves a la naturaleza, ella te servirá a ti.
  • Un hombre de virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso.
  • La vida es muy simple pero insistimos en que sea complicada.
  • Esperar lo inesperado. Aceptar lo inaceptable.

Si quieres profundizar en su obra:

http://ellibrodurmiente.org/wp-content/uploads/2011/08/Pedro-Guirao-Analectas-de-Confucio.pdf

http://laicos.antropo.es/religiones/confu/Confucio_Analectas.pdf

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