Meditación de los sonidos y pensamientos

Vivimos inmersos en un paisaje sonoro de gran variedad. Compuébalo, escucha un momento. ¿Qué oyes?, ¿puedes distinguir alguna voz familiar, la televisión, el sonido del ordenador, un coche circulando, alguno de los piso de tu edificio, música…? Aunque estés en aparente silencio, quizá puedas distinguir el crujir del suelo, la calefacción, tu respiración…

Este paisaje sonoro se asemeja a tu corriente de pensamiento. Del mismo modo que el oído es el órgano que recibe los sonidos, la mente es el órgano que recibe los pensamientos. Tanto los sonidos como los pensamientos parecen surgir de la nada y parece que no tenemos control sobre su aparición. Ambos desencadenan emociones que pueden arrastrarnos.

Tanto los sonidos como los pensamientos activan asociaciones. Por ejemplo, el sonido de una sirena, nos hace pensar en una ambulancia y puede disparar enlaces con enfermedades, accidentes… y entonces podemos sentirnos nerviosos, tristes o estresados. Los pensamientos también operan así, un pensamiento desencadena otro y otro y van asociados a emociones concretas.

La meditación de los sonidos y pensamientos, te revela gradualmente estas similitudes y te ayuda a relacionarte con los pensamientos perturbadores igual que te relacionas con los sonidos.

Sólo tienes que sentarte en una posición cómoda con la espalda recta, cerrar los ojos y escuchar.

Imagina que tus oídos y todo tu cuerpo son como antenas que captan cualquier sonido del entorno. No tienes que prestar atención a ningún sonido en particular, escucha simplemente cualquier cosa que puedas oír, dejando que los sonidos vengan a ti.  Trata de conectar con las sensaciones puras: tono, patrón, volumen, duración…atendiendo al momento en que aparecen, el tiempo que permanecen y el instante en que se desvanecen.

Percibe la tendencia a poner nombres y etiquetas a los sonidos, y las emociones y pensamientos que desencadenan éstos. No tiene por qué gustarte o disgustarte lo que oyes, simplemente deja que los sonidos vayan y vengan uno tras otro, sin críticas, sin rechazos, sin apegos.

Cuando notes que tu mente se ha distraído con algún pensamiento, vuelve sencillamente a la tarea de escuchar.

Si quieres practicar esta meditación, pincha en este enlace:

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