El “Contacto tranquilizador”.

La investigación reciente ha puesto de manifiesto que el tacto libera oxitocina, una hormona que producimos naturalmente y que, entre otros efectos, nos proporciona calma, tranquilidad y sensación de seguridad.

Muchos seres vivos utilizan este recurso con sus crías. No es difícil observar a perros, gatos, etc. acurrucados con sus camadas para proporcionarles calor y sensación de seguridad. También los padres humanos abrazan instintivamente a sus bebés, les cogen la mano o los acarician.

Sin embargo, parece que, a medida que crecemos vamos olvidando los beneficios de esta sencilla práctica. En muchos casos es nuestra sociedad o nuestro entorno inmediato, el que nos hace creer que el contacto físico es inapropiado o ridículo.

Pero todavía estamos a tiempo de recuperar y desarrollar los sabios recursos que la naturaleza nos ha proporcionado. Cuando te sientas mal, (tenso, nervioso, preocupado…) una forma sencilla para calmarte y reconfortarte es respirar lenta y profundamente 2 o 3 veces y a continuación, darte un abrazo suave o simplemente poner la mano sobre la zona del corazón y sentir el calor y la calidez de ese contacto. Siente el movimiento de tu cuerpo mientras respiras; y permanece con esta sensación tanto tiempo como desees.

Otras opciones pueden ser posar una mano sobre la mejilla, acariciar la cara con ambas manos, acariciar suavemente los brazos o poner una mano sobre el abdomen.

También puedes utilizar el “tacto tranquilizador” si notas alguna parte de tu cuerpo dolorida o tensa. Lleva tus manos hacia esa zona, estableciéndote desde el respeto y la compasión. Observando el dolor y transmitiendo con tus manos la intención de aliviar el malestar, de enviarle afecto. Desarrollando nuestra capacidad de ser amables con nosotros mismos.

Es posible que al principio te sientas incómodo o avergonzado, pero eso tu cuerpo no lo sabe. Continúa transmitiendo tu calor, tu calidez, tu cuidado, como una madre que estrecha a su bebé contra su pecho.

Te dejo con un poema de David Whyte. “Visión profunda”.

A veces, necesitas la luz del océano

y los colores que nunca habías visto antes

coloreando el cielo en un crepúsculo.

A veces, necesitas que tu dios

sea una sencilla invitación,

y no una certera palabra de sabiduría.

A veces, sólo necesitas la primera timidez

que viene de que te muestren las cosas

que sobrepasan con mucho tu entendimiento.

De manera que puedas volar y ser libre

estándote quieto y quedándote aquí todavía.

Y a veces, hay ocasiones en que necesitas

que te confronten a través del tacto

y sólo del tacto.

Saber que eso brazos que te rodean

y hacen del mundo tu hogar,

sólo por ser querido.

Ver esos ojos mirándote,

como los ojos, por fín, deberían verte.

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5 Respuestas a “El “Contacto tranquilizador”.

  1. Precioso y miy sabio.Deberíamos ponerlo siempre en práctica a cualquier edad y
    sin miedos. Me encanta. Gracias

  2. Como dijo Oscar Wilde: “amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida”. Gracias Teresa por recordarnos esta verdad universal.

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